miércoles, 5 de enero de 2011

Con la boca abierta...


Una vez aprobada la (maravillosa) ley antitabaco me estoy quedando de piedra con los incidentes que está provocando. Conozco mucha gente que no puede vivir sin esta droga (lástima que mis esfuerzos para que la dejen hayan sido en vano), pero de ahí a agredir a los que recriminan a quienes exigen que se acate la ley hay un trecho enorme (infinito, mejor dicho).

En los últimos días una enfermera, un hostelero... todos ellos han sufrido la violencia de unos pocos que, para mí, no aceptan que se les haya obligado a respetar la salud ajena. Si se ha tenido que llegar a este punto habrá sido por la falta de conciencia de más de uno, así que ahora toca apechugar con las consecuencias. Yo, por si las moscas, me apuntaré a un cursillo de defensa personal porque soy una de esas personas que no se va a callar. Mi salud y la de los míos están en juego y con eso no se juega.

domingo, 26 de diciembre de 2010

¿Existe la envidia sana?


Siempre se ha dicho que la envidia es mala consejera, pero creo que más de un mortal le tendrá una enorme tírria a Hugh Hefner. El fundador de Playboy (sí, ese imperio erótico que tantas veces se ha dicho que estaba arruinado desde que lo fundara en 1953) se ha casado por tercera vez a sus 84 años. Hasta ahí algo normal, pero lo ha hecho con una moza de 24 años, Crystal Harris. El locuelo abuelo del porno sigue sumando amantes a su lista y parece que continúa teniendo muy buen gusto. Veremos a cuantos la envidia les corroe.

jueves, 2 de diciembre de 2010

¿Un gasto inadecuado?



Siempre he tenido el pensamiento que cada uno puede hacer con su dinero lo que le apetezca, pero hoy voy a criticar un, para mí, gasto superfluo. Hace poco me encontraba en una tienda esperando a que me atendieran y vi (mirar foto) parte de un curioso escaparate. Era ropa destinada a los perros (o a los dueños de éstos, mejor dicho). El animal podía vestirse con ropa de marca por, como mínimo, 28 euros (los precios iban más allá de los 40).

El propietario podía elegir entre un variado catálogo. Lo que no tengo nada claro es si al animal realmente le hace falta. Siempre he considerado que tener una mascota es una responsabilidad que conlleva alimentarla, cuidarla y tratarla bien, pero pasar a vestirla a la moda me parece una exageración.

El perro tiene pelaje (la sabia Naturaleza se lo ha dado) para protegerse del frío, así que no le hace falta ninguna ropita de marca para ir bien calentito por la calle. Y llegados a este punto también criticaría (permitídmelo) aquellas personas que pagan ingentes cantidades de dinero llevando a sus mascotas a peluquerías y tiendas banales (no digamos a aquellos que se presentan a concursos donde su animal ya no es una mascota, es simplemente un concursante al que vale hacerle de todo para que este bien 'mono').

Considero que con hacer lo que he dicho antes ya se es una buena persona y amante de los animales. Sé que muchos no lo entenderán, que enumerarán otros muchos gastos tontos (fruto de la heterogeneidad humana), pero el tema de los vestiditos de perro es de lo que va este texto.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Ni el karaoke está a salvo


Acabo de leer la siguiente información: 'Desafinar al cantar el himno nacional de Filipinas puede costar penas de cárcel'. Sí, helado también me he quedado yo. El congreso nacional filipino 'prevé condenas de hasta dos años de cárcel y multas de más de 2.000 dólares para quienes desafinen al cantar el himno nacional. El himno debería ser cantado con el tempo propio de una marcha, del orden de 100 a 120 metrónomos, con compases de cuatro cuartos y dos cuartos'. Vaya, vaya.

¿Y cómo pretenden que un ciudadano con pocas dotes musicales muestre su amor patriótico (ejem, jejeje)? ¿Realizarán una especie de Operación Triunfo para los posibles intérpretes? ¿El karaoke será como un examen para aquellos que vayan a deleitar el oído con el himno nacional?

Si adaptamos esta tontería de regla al himno español, las cárceles de nuestro país se iban a quedar pequeñas. No sólo porque no existe letra alguna (no quiero ni pensar en aquellos que se inventan letras jocosas, directos al paredón), sino porque viendo por televisón la gente que lo canta (véase como ejemplo un partido de la selección donde se enfoca directamente a los aficionados con el lalala en la boca) el nivel de canto en España es bastante bajo (seamos realistas). Sería buena manera de salir de la crisis. 2.000 euros por (pongamos) 30 millones de españoles que desafinamos.... hagan las cuentas.

martes, 5 de octubre de 2010

Yo también les pegaría... pero una hostia (con perdón)


Hoy ha saltado a la palestra informativa otro caso de padres que parece que en vez de tener un hijo que cuidar poseen un objeto sobre el cual focalizar sus desencantos y frustraciones. El caso de hoy (llamativo, pero ya no tan sorprendente) es el de dos padres muy jóvenes de Estados Unidos (18 y 19 años) que se han dedicado a pegar a su hijo a la pared con cinta aislante y pegamento en los pies. A la criatura de 22 meses la despertaron de su necesario sueño después de una noche loca con la presencia del alcohol como invitado de lujo (la noticia no dice si el niño estaba solo en casa).

No contento con esto ( como hacen millones de adolescentes en el mundo), los desaprensivos progenitores colgaron las fotografías de su degenerada acción en una conocida red social. Ahora, la justicia ha actuado. De momento le han quitado a un hijo que no merecen. Espero que la condena sea ejemplar. A esa edad no se está preparado para ser padre y asumir tanta responsabilidad. No obstante, si no se han tomado las medidas oportunas para evitarlo, uno debe ser lo más maduro posible para aceptar que la vida de una persona (que no puede defenderse) está en su mano. Para más inri, el 'padre' tenía, además, antecedentes por robo y guardaba un arma en su casa (eso sí, también robada). Vaya ejemplos!!

A diario veo padres que no se merecen recibir dicho calificativo (para no desprestigiarlo). Desde madres que llevan a su hijo de pocos meses en brazos mientras van fumando sin miramientos de hacia dónde va el humo. A otros tantos que viajan en coche con el hijo en el asiento del copiloto en las piernas de su madre. A otros (mucho peores) que llevan de 'paquete' a su hijo de menos de cinco años en la moto... Y así podía seguir un buen rato.

Para todos ellos, exigiría una revisión cerebral para poder implantarles una idea sencilla: un niño es algo inocente e indefenso. En él hay que inculcar unos valores y conocimientos que hagan de ese futuro hombe o mujer una persona de bien.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Que es gele...que es gele...


Sempre he pensat que tot el tema de la crionització encara estava molt retardat,que era cosa d'un futur molt llunyà, però m'agradaria aconsellar a la reina d'Anglaterra que meditara passar per aquest procés de congelació. No, no sóc un desaprensiu que es fica en una 'pobre' velleta que no fa mal a ningú (ejem), deixeu que m'explique. Aquesta peculiar dona volia que el govern britànic li pagara (a banda dels 45 milions d'euros anuals que s'emporta) la calefacció del palau de Buckingham.

Un funcionari reial (supose alertat dels comentaris de la reina que començava a refredar-se pel fred que fa en una casa tan antiga), va demanar que un milió d'euros dels diners presupostats per a donar una millor qualitat de vida als més pobres es destinara a pagar la calfor de la reina. Pobreta, per què ha d'estar patint ella fred en un palau amb servici mentre altres 'desaprensius' poden calfar-se amb cartons i fulles de diaris. Ingrats!!!

Per això, aconselle a la reina, que una vegada rebutjada la seua petició, per evitar el patiment del fred es congele del tot per a reviure en un futur on se li tendrà una millor consideració. I si és possible, espere que la descongelen quan a Anglaterra li entre una altra vegada la febre Cromwell (sí, eixe que va manar decapitar el rei Carles I).

domingo, 12 de septiembre de 2010

100 'kilos' son nada...


El ser humano busca una y otra vez la manera de fastidiar a alguno de los otros moradores del planeta. Esta vez, la táctica no ha sido disparar sino engordar hasta casi matar a este pobre orangután. Ahora lo tenemos a dieta, como deberían ponerse muchos de sus parientes humanos no obligados a ingerir unas calorías excesivas.